Panqueques japoneses esponjosos

by admin

Te voy a decir algo desde ya: estos panqueques japoneses esponjosos no son normales. Son altos, suaves y tan ligeros que casi dan miedo. La primera vez que los hice pensé: “esto no va a salir”. Spoiler: salieron… y volaron del plato.

Si alguna vez los viste en vídeos de Instagram o TikTok, esos que tiemblan como gelatina, hoy te cuento cómo hacerlos en casa, sin dramas y sin ingredientes raros. Vamos paso a paso, como me gusta a mí, con truquitos incluidos (porque sí, hay truco).

¿Qué tienen de especial los panqueques japoneses?

No son los típicos panqueques planos del desayuno rápido.
Estos son altos, aireados y muy suaves. La clave está en las claras montadas, tipo merengue, que le dan esa textura tan loca.

La verdad, parecen un postre de pastelería fina, pero se hacen en una sartén normal. Eso sí, necesitan un poco de paciencia. Nada grave, ¿eh? Solo un poco de mimo.

Ingredientes para panqueques japoneses esponjosos

Antes de empezar, revisa bien esto. Son cosas fáciles, de las de toda la vida.

Para los panqueques

  • 2 yemas de huevo
  • 3 claras de huevo
  • 1/4 taza de azúcar
  • 1/2 taza de harina de trigo
  • 1/2 cucharadita de polvo de hornear
  • 1/4 taza de leche
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharadita de jugo de limón o vinagre
  • 1 cucharada de mantequilla derretida (para cocinar)

Para decorar (opcional, pero recomendado)

  • Jarabe de arce
  • Crema batida
  • Bayas frescas
  • Azúcar glas

Yo casi siempre tiro de jarabe y azúcar glas. Lo clásico no falla.

Antes de empezar: un par de consejos rápidos

Mira, te soy sincero, estos panqueques no se hacen con prisas.
No son difíciles, pero sí delicados.

Ten en cuenta esto:

  • Usa huevos a temperatura ambiente
  • No abras la sartén cada dos segundos
  • Cocina a fuego bajo, muy bajo
  • Confía en el proceso (aunque parezca raro)

Ahora sí, vamos a la receta.

Cómo hacer panqueques japoneses esponjosos paso a paso

1. Mezcla las yemas

En un bol, pon las yemas de huevo y añade la leche y la vainilla. Bate con varillas hasta que quede todo bien integrado.

Después, agrega la harina y el polvo de hornear. Mezcla despacio. No hace falta fuerza. Solo que no queden grumos grandes.

Reserva este bol.

2. Monta las claras (aquí está la magia)

En otro bol limpio, pon las claras de huevo.
Añade el jugo de limón o vinagre. Esto ayuda mucho, no lo saltes.

Empieza a batir. Cuando veas espuma, añade el azúcar poco a poco.
Sigue batiendo hasta lograr un merengue firme, pero no seco. Si levantas las varillas, debe hacer pico suave.

Este paso es clave. Sin esto, no hay panqueques altos.

3. Junta todo con cariño

Ahora viene lo delicado.

Añade una parte del merengue al bol de las yemas. Mezcla sin miedo para aligerar la masa.
Luego, incorpora el resto del merengue en dos tandas.

Usa una espátula y haz movimientos envolventes. Nada de remover como loco. Aquí manda la calma.

La masa debe quedar ligera y aireada.

4. A cocinar despacio

Pon una sartén antiadherente a fuego muy bajo.
Unta un poco de mantequilla derretida.

Con una cuchara grande, coloca montoncitos de masa. Hazlos altos.
Si quieres más altura, añade un poco más de masa encima.

Tapa la sartén. Esto es importante.

Cocina unos 4–5 minutos. Verás que crecen poco a poco.
Cuando estén dorados por abajo, dales la vuelta con cuidado. Ayúdate de una espátula grande.

Tapa otra vez y cocina 3–4 minutos más.

Sí, tardan. Pero merece la pena.

El momento bonito: decorar y servir

Sácalos con cuidado y ponlos en un plato.
Espolvorea azúcar glas, añade jarabe de arce, crema batida o frutas.

Yo recomiendo comerlos recién hechos. Calientes están en otro nivel.
Cuando los presionas un poco… rebotan. Es una fantasía.

Errores comunes (para que no te pase)

Te dejo esto porque a mí me pasó todo, uno por uno.

  • Fuego alto: se queman por fuera y quedan crudos por dentro
  • Merengue flojo: no suben
  • Darles la vuelta muy pronto: se rompen
  • No tapar la sartén: no crecen igual

Si algo sale raro la primera vez, no pasa nada. A la segunda ya les pillas el punto.

¿Se pueden preparar con antelación?

La verdad, no es lo ideal.
Estos panqueques japoneses esponjosos están pensados para comer al momento.

Si los guardas, pierden aire y se bajan. Siguen ricos, sí, pero ya no es lo mismo.
Mi consejo: haz la cantidad justa y disfruta.

Por qué esta receta siempre triunfa en casa

Cada vez que los hago, alguien dice lo mismo:
“¿Esto lo hiciste tú?”

Son llamativos, diferentes y muy suaves. No necesitan nada raro ni horno. Solo ganas y un poco de paciencia.

Además, quedan perfectos para un desayuno especial, un brunch tranquilo o una merienda de domingo. De esas que se alargan.

En fin…

Si nunca probaste los panqueques japoneses esponjosos, esta es tu señal.
No tengas miedo. Sigue los pasos, ve despacio y pásalo bien cocinando.

Y oye, si los haces, ya me contarás cómo te quedaron. Seguro que desaparecen del plato en minutos 😉

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